Quizás haya que mirar al cuerpo más a menudo. Quizás haya que hacerlo para encontrar algunos porqués. Puede que se deba atender a la percepción propia y ajena del mismo, a la manera de vivirlo, de “usarlo”, a su agencia, a cómo otros lo han afectado, para comprender. Debe ser así, sin duda, si el sujeto sobre el que se escribe es una mujer.